Creo que estaré eternamente castigada, no lo merezco... me castigan por reir con Roxana, en realidad no recuerdo más, así que están culpandome de algo que no recuerdo, no estaba conciente... nada conciente.
Alcohol, alcohol. Etílica del mal.
Mis manos algo amoratadas con dos gruesas y rojas lineas paralelas son la prueba de mi travesura, tengo 15, aún puedo llamarlo travesura... ¿no?
Ahora todos somos felices, y yo me volveré loca por un rato.
domingo, 16 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario