Cuando empezamos a crecer, a madurar, cuando dejamos de soñar... notamos serios cambios en nosotros, cambios y reacciones, entonces... no nos conocemos y debemos descubrirnos por segunda vez.
Los dulces, los colores, el cielo, el césped, los juegos y las estrellas ya no pertenecen a nuestro pequeño mundito que aun no experimenta lo agrio del abandono, lo amargo de los problemas, aun no conoce otro sabor a parte de Dulce.
Cuando crecemos, es ya muy tarde para cambiar del todo, pero se puede intentar... Los resentimientos empiezan a desbordar sobre nuestra mente y ya no queremos mirar atrás.
Yo me sumergí tanto en el mundo de los demás que olvidé el mío, olvidé mis colores, mis dulces, mis cielos y mis estrellas... lo olvidé y no pude cambiarlo luego por amor, comprensión, madurez, y sensatez. No pude.
Pero nunca es demasiado tarde para encarar los problemas, y si no tienen solución luego de haberlas buscado de mas de mil maneras y colores, se debe aprender a vivir con ellos, aceptando lo que tenga que venir.
Yo cambié, yo amé y cambié... Él cambió, ellos también.
Y agradesco, agradesco la oportunidad que tuve, que me dió... agradesco.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
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1 comentario:
Si pues sime.. muy cierto lo que dices; pero no dejes que los resentimientos se queden atrapados.. ni los rencores, es de lo peor.. se puede aprender a vivir con los problemas y con las personas tambien.
Bueno, feliz año 2009 eh! que la pases bien
Anton =)
PD: Que bueno que sigas con tu blog, aunque sea solo un "MAY!" de vez en cuando dice mucho x)!
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