
No tardé en llegar a casa. Los lunes el horario escolar ni se siente, ironicamente desaparece y aquí estoy, en casa otra vez.
Me aligeré a saludar y allí estaba Él, lo delató un vaso con Whisky en la mano, su mochila repleta y sus libros regados, allí estaba Él, y así se fue.
Le resultaba difícil articular oraciones, su mirada estaba perdida, y su caminar pausado quizá me aturdía.
Su vaso con whisky, semilleno alardeaba soberanía.
Sentí talvez, sus grandiosas ganas de llorar y su interminable lucha por un pequeño lugar, sus sentimientos de culpa y agonía interminable son artesanales.
Lo extrañaré.
Y un vaso con whisky lo delató otra vez, Así, con mi vaso se fue y ahora... no lo veré otra vez.
LOCO DE MIERDA TE EXTRAÑARÉ... TE EXTRAÑARÉ.



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