pero...
pasó una semana y nadie venía a interrumpirme, diría que asi fueron las cosas, en efecto, lo mismo opinaban ellos.
Todo se volvió tan alusinante y no me preocupé porque ella me dijo que solo lo olvidara...
Entonces fue cuando me instalé en el sillón a escribir sobre mis traumas y fantasmas, en realidad yo no sabía nada de nada, encambio ella se encargaría del café, por eso ahora me desciluciona un poco el lugar donde pasará la noche.
Pero no importa, sé que puede vivir sin anteojos negros y... qué linda se ve sin ellos!
La pobre apenas puede hablar, de echo ocasionó un desastre... sin desastres.
Toda la mañana me había obligado a practicar sin piedad alguna, cada tipo de ejercicio de gesticulación existente... permanecí allí un buen rato con los ojos cerrados. No lo había planeado y en realidad a su manera, había conseguido desearlo.
jueves, 13 de noviembre de 2008
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