Yo digo, cuando llegamos a la etapa más candente, resulta irónico lo repulsivo que nos parece una chica en plena pubertad.
La búsqueda de vaginas es interminable y pensamos con precisión si nos desearían como las deseamos a ellas, solo queremos ser amados.
Sin embargo, la rabia anticuada nos conduce a pleito tras pleito y hasta alteramos la verdad para conseguir lo que queremos, entonces, la vida se vuelve dulce por un instante... esque somos tan convincentes al hablar que logramos nuestro tan anhelado deseo. Así que aquí estamos, en nuestro momento definitorio.
Adolescencia? ... talvez, quizá... nosé.
sábado, 22 de noviembre de 2008
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