lunes, 27 de octubre de 2008

Cuando se tocan los cuerpos.

Parece un concierto de hormonas epicúreas, un cauce vacío esperando ser devorado por las sensuales gotas negras al anochecer. Es quizás un deseo carnal, un juego equivocado, mundano, impúdico y sexual.
Tan fuertes son las palabras cuando me trenzas con tus brazos, pueden llegar a convertirse en acechantes punzadas en la piel.
Las ansias desaparecen, el tiempo transcurre lentamente, y ahora los deseos son sempiternos para mi ávido ser... (aun no esta terminado)

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