Si sacaba cinco empezarían a molestarme exesivamente, si sacaba once me habrían pedido qe mejore y si sacaba veinte me habrían felicitado fría y falsamente... yo lo sabía, no entiendo. Claro que al final no saqué ni cinco, ni once, mucho menos veinte... ¿y sabes por qué? bueno, la verdad esque me asusté tanto que decidí no ir a la escuela y así escapar del examen de letras, es muy MUY difícil, además en el anterior nisiquiera me tomé la molestia de leer las preguntas, solo me coloqué los audífonos y comenzé a soñar acompañada de Pink Floyd, Hole y El otro yo, una mezcla extraña
domingo, 14 de septiembre de 2008
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